LAS HERMANDADES DEL AMOR Y LAS CIGARRERAS EN
EL CONVENTO DE LOS TERCEROS. APUNTES HISTÓRICOS.
JUAN
PRIETO GORDILLO
Doctor en
Historia del Arte
La
convivencia de más de una Hermandad en un mismo edificio religioso jamás estuvo
exenta de pleitos de muy diversa índole. Durante buena parte de los siglos XVII
y XVIII, uno de los medios a través de los que las Hermandades sufragaban los
gastos anuales, en especial los ocasionados por los desfiles procesionales, era
la petición efectuada durante buena parte del año por las citadas corporaciones
en las puertas de los edificios donde residían, presidiendo la principal la
Hermandad que con anterioridad se hubiese establecido o que presentase una
mayor antigüedad respecto a sus reglas fundacionales. Este hecho de pedir, se
mantiene actualmente durante los días en los que se exponen las Sagradas
Imágenes Titulares ante los fieles.
Durante buena parte de los citados siglos coincidieron en el templo
conventual de Nuestra Señora de la Consolación de Religiosos Terceros del Señor
San Francisco de Sevilla, las Hermandades de la Sagrada Entrada en Jerusalén,
Santísimo Cristo del Amor, Nuestra Señora del Socorro y Santiago Apóstol, con
la de la Sagrada Columna y Azotes de Nuestro Señor Jesucristo y Nuestra Señora
de la Victoria. Será en 1690 cuando la Hermandad de la Columna adquiera en
propiedad una capilla, ocupada por esta desde 1674 (1), en la iglesia de la Consolación, una vez
finalizadas las correspondientes obras de restauración a la que se vio sometida
(2). Por su parte, la
Hermandad del Amor nunca tendría capilla en propiedad en el edificio, por lo
que se vería obligada a renovar periódicamente el contrato de residencia
efectuado con los Padres Terceros:
" El año
pasado de 1704 se les dio a los hermanos del Amor y Socorro una capilla de 18
pies cuadrados para que pudieran tener al Santísimo Cristo, y que se le
permitía por diez años pedir limosnas con la calidad que pasados estos años se
debía celebrar nuevo contrato, pues quedó extinguido, hasta que por el año de
1715 se hizo uno nuevo con diversas condiciones en las que ninguna de estas
venía recogida la mesa, ni pedir limosnas." (3).
Cabe recordar que el primer contrato efectuado por ambas partes se
remontaría al día 21 de mayo de 1615 en el que se firmaba una escritura,
hallada por D. Celestino López Martínez, por la cual se confirmaba a la
citada cofradía en el uso y aprovechamiento a censo perpetuo de su capilla (4):
" Estando
ubicada en dicha iglesia entrando por la puerta a mano derecha donde ha estado
y está dicha hermandad abrá doze años " (5), hecho que confirma la llegada de la Hermandad a la
referida iglesia en 1603.
Así pues, y por motivos reseñados al comienzo de la presente
publicación, sobre la colocación de las insignias y una mesa petitoria en la
puerta principal de la iglesia conventual, calle de Las Cabezas, ambas
Hermandades iniciarían una pugna que duraría más de dos años, y que daría la
razón finalmente a la fusionada cofradía de la Entrada y Amor de Nuestro Señor.
En este caso, la resolución final del pleito sea quizás lo menos relevante en
las pruebas emitidas para tal fin, cobrando mayor importancia la información
histórica que de ellos se desprende.
El
dia 22 de marzo de 1715, Juan de Huertas Serrano, en nombre de la Hermandad y
Cofradía de "La Entrada de Nuestro Señor
Jesucristo en Jerusalén y Nuestra Señora del Socorro ",
sita en el convento de Consolación, realizaba un escrito dirigido a los Padres
Franciscanos, propietarios del referido convento, en el que se incluía una
copia del contrato realizado en 1615 ya citado con anterioridad, solicitando
" pedir limosnas con su Mesa e Insignias en
solitario, solicita además que no se le perturbare ni ocupare dicho sitio la
Hermandad y Cofradía de la Columna, tal y como tiene pedido, que es justicia
por lo favorable que de los autos resulta " (6); pasados seis días, el 28 del mismo mes, sería
Francisco Ascarza, en nombre de la Hermandad y Cofradía de " La Sagrada Columna y Azotes de Nuestro Señor Jesucristo y Nuestra
Señora de la Victoria " quien efectuaría la misma petición,
adjuntando también documentación que invalidaba la escritura anterior, al no
haber pagado dicha Hermandad lo estipulado durante muchos años, ni tampoco
haber cumplido con las obligaciones estipuladas que fueron: las fiestas al
Señor Santiago, a Todos los Santos y a la Natividad de Nuestra Señora, como
también no dar cirios para los Maitines de la Noche Buena, tal y como se
recogían en el contrato, afirmando además: " de no ser la Hermandad de la
Entrada la que pactó lo referido, y que la Hermandad de Nuestra Señora del
Socorro y Amor de Cristo se había extinguido " (7).
Esta cuestión enfrentaría a ambas corporaciones durante algo mas de dos
años (1713-1715), viéndose obligadas ambas a presentar nuevas alegaciones: la
Hermandad de la Columna, unos escritos en los que solicitaba en todo momento la
puerta principal del templo para pedir, basándose esencialmente en la referida
inactividad mostrada por la Hermandad de la Sagrada Entrada durante años, y en
la inexistencia de unas reglas que probasen la unión entre las Hermandades de
la Sagrada Entrada y la del Amor de Jesucristo, pues si de todos era conocido
la llegada de la primera de estas, a comienzos del siglo XVII a la iglesia
conventual, no existía documentación actual que probase la fusión de ambas.
Alegando también que la Hermandad del Socorro se extinguió y que " por muchos años no se supo de Hermano alguno,
habiéndose depositado las Imágenes en la hermandad que llaman de la Entrada " (8). Dicha afirmación venía corroborada por la
inexistencia desde 1649 y hasta 1671 de cualquier tipo de información referente
a la Hermandad del Amor, tal y como queda demostrado curiosamente en el Libro
de Elecciones correspondiente al siglo XVII interrumpido de pronto en 1646,
dejando sesenta y dos folios en blanco, hasta el final de dicho libro (9). La Hermandad de la Columna llegaría más lejos aún,
al afirmar que las reglas presentadas se habían redactado nuevamente. Afirmando
además, que durante el año de 1674 radicaba esta Hermandad de la Columna en el
referido convento, siendo la única corporación que desde hacía muchos años
pedía en solitario en la puerta principal del templo, siendo renovadas sus
reglas en 1676: "desde entonces ha
mantenido en la misma posición de pedir por si sola las limosnas en la Puerta
principal de la Iglesia " (10). También alegaría que en el nuevo contrato
efectuado en 1715, entre los Padres terceros y el Amor, para ocupar la capilla,
no venía recogida la "mesa, ni el hecho de
pedir limosnas ".
La
cuestión planteada por la Hermandad de la Columna sobre la nueva redacción de
reglas fundacionales por parte de la Cofradía del Amor sería el inicio de las
alegaciones presentadas por la mencionada corporación, rechazando esta teoría
con la siguiente afirmación: " Y se
dice mal, que la regla que ha exhibido mi Hermandad sean de nueva fundación de
Cofradía, pues mencionándose ambas corporaciones nunca se hace referencia a
nueva fundación y erección de Cofradía, pues se dispusieron nuevas reglas por
hallarse perdidas las primeras y no saber los Hermanos donde se hallaban hasta
que se descubrieron junto a otros papeles en los Archivos del convento,
solicitando su devolución, hecho que se efectuó, justificando con la escritura
presentada, la unión de las cofradías de Nuestra Señora del Socorro y Amor de
Nuestro Señor Jesucristo y de la Entrada en Jerusalén desde el año de 1618, por
ello no hay donde se le pueda negar a la citada de pedir en la puerta principal
del templo "(11).
El
resto de alegaciones presentadas por la Hermandad del Amor continuaban
afirmando que hacía mas de cien años que radicaban en dicho convento, con
altar, retablo y pasos, así como con Regla aprobada, en virtud de la cual
celebraba sus cabildos y hecho su " Estación
de Disciplina " las tardes de los Miércoles Santos, y si en
algunos años lo había dejado de hacer " fue por los accidentes que se suelen ofrecer y
por los cuales las demás cofradías han dejado de hacer sus Estaciones "; y
que debido a la recogida de las primitivas reglas de la Sagrada Entrada por
parte de los Padres Franciscanos, así como papeles pertenecientes a ambas
corporaciones, en unos momentos algo delicados, tras ser recuperados estos, era
incierto que las cofradías de la Sagrada Entrada y Amor de Cristo se hubiesen
extinguido, pues aseguraban estar en pleno ejercicio de funciones cumpliendo
las obligaciones, cuestión que lo aprueba al haberse hallado en el archivo del
convento los mencionados papeles y regla de dicha Hermandad, " lo que no quiere decir que se hubiese extinguido la Cofradía, cuestión
en la que se basa la de la Columna para pedir en la Puerta Principal " (12).
En
definitiva, los instrumentos presentados como prueba de antigüedad y posesión
daban validez al contrato presentado al
estar confirmada la fusión de ambas
Hermandades. Por lo tanto, resultaba que la Hermandad de la Columna no poseía
el derecho exclusivo de pedir en la puerta principal del templo, pues
habiéndose presentado la prueba de antigüedad del Amor, reflejada en las reglas
de 1618, constaba que la de la Sagrada Columna llegó al convento en el mes de
diciembre de 1674 (13) tal y
como se recogía en la escritura efectuada ante el escribano Jacinto Medina, por
la que la Hermandad podía disfrutar del uso de una capilla dentro de la
iglesia, con el añadido verbal de que había de poner su mesa y pedir limosnas
en la iglesia o en la zona donde se le designase; aunque esto no fue recogido
en el contrato efectuado, sin embargo, usando de esta facultad escogería sitio
para pedir limosnas en la otra puerta de la iglesia, sin tener derecho para
mudar su mesa a la puerta principal.
La
cita en la que se reseñaba el derecho de pedir por la Hermandad del Amor en la
puerta principal de la iglesia se hallaba corroborada en las actas capitulares
del año de 1603 en el folio 154, en las que consta los inicios que tuvo la
cofradía del Amor y Socorro en dicho convento: " y la facultad de poner la mesa para pedir limosnas a la puerta de la
iglesia por capítulo expreso tratado con el convento, recogido a la vuelta del
folio 208 de las actas, donde además de la posesión tan antigua se hallaban con
título " (14).
NOTAS.
1. CARRERO RODRIGUEZ, J.:
" Anales de las Cofradías Sevillanas ". Sevilla,1984. Pág.299
2. Ídem.
3. A.G.P.A.S. Secc.
Justicia. Expediente de Los Terceros. Legajo.3.649. S/f.
4. MONSEÑOR AMIGO
VALLEJO, C.; SANCHEZ HERRERO, J; MARTÍNEZ VELASCO, J; RODRIGUEZ BABIO, A; COLÓN PERALES, P:
" El Cristo del Amor y su Archicofradía ". Sevilla, 1998. Pág.72
5. A.G.P.A.S. Secc.
Justicia. Expediente de Los Terceros. Legajo.3.649. S/f.
6. Ídem.
7. Ídem.
8. Ídem.
9. O.p. cit. " El
Cristo del Amor y su Archicofradía ". Pág.75
10. A.G.P.A.S. Secc.
Justicia. Expediente de Los Terceros. Legajo.3.649. S/f.
11-12. IDEM.
13-14. IDEM.