viernes, 4 de abril de 2025

VISITA EFECTUADA POR EL SEÑOR ARZOBISPO DEL ANTIGUO REINO DE SEVILLA A LA VILLA DE HUELVA EN EL AÑO 1698.



Secc.II. leg. 5.165  (1698)

Iglesia de la Concepción

. Tiene además de la referida de San Pedro, otra iglesia dedicada a Nuestra Señora de la Concepción, y omitiendo si es parroquia separada o ayuda de la referida, con la ventaja del sitio por estar en el corazón del lugar y la de San Pedro en una eminencia; por algunas partes y aunque no totalmente inaccesible sobradamente defiéndase, o sea devoción especial de los naturales; lo cierto es que en esta es la concurrencia mayor:

Componen esta iglesia tres naves de muy buena hechura, y aunque la capacidad y el espacio es mayor  de San Pedro, excede esta con ventajas, pues el altar mayor es de escultura todo dorado y de gallarda hechura; el coro y el facistol pudieran serlo (en atención de su gallardía) de cualquiera catedral. Tiene además el altar mayor,  dedicado a Nuestra Señora de la Concepción, otro en la nave del evangelio y un colateral la dedicación a Cristo Nuestro  Señor,  en su imagen crucificado muy devoto, el altar es de hierro pero muy bueno.

A este le sigue el sagrario comulgatorio, igual o mejor que el referido, tiene este altar verjas de madera pintadas con su toalla para el efecto de la Sagrada Comunión.

A este le siguen otros dos, uno con dedicación a Nuestra Señora del Socorro, es su imagen de escultura buena y bien vestida, el retablo es tratable.

El otro es con la dedicación a San Cristóbal, es su imagen en la pared, tan pobre que es casi indecente.

En la nave de la epístola, hay otros cinco, dos son de la dedicación a la madre de Dios, e los títulos de la Encarnación y Angustias, son imágenes vestidas con decencia y propiedad, y los retablos buenos.

Los otros tres son con dedicación a los santos san Bartolomé y san Blas con sus imágenes muy decentes y los retablos tratables.

El tercero es el altar de Ánimas de pintura muy buena en un nicho y este es de los altares mejores de la iglesia.

En todo lo demás esta iglesia está muy aseada, los sagrarios admirables, copones muy costosos y la capilla bautismal separada en su capilla con verjas de madera muy buenas.

La caja de la iglesia con mucha hermosura y claridad y a esta proporción su sacristía. La torre descuella bastante y el frontispicio de la iglesia tiene unos miradores que le adornan inmediatos a la torre donde está el reloj de esta villa.

Ermitas:

Tiene esta villa siete ermitas, la una de Nuestra Señora con el título de la Cinta a un cuarto de legua de distancia, es imagen por quien Dios hace milagros muy continuados y por esta causa la devoción de todo este pueblo.

Las otras son de San Blas, de Santa Cruz, de Saltés, imagen que trajo a esta villa cuando el lugar de este nombre se arruinó enteramente de que solo han quedado para memoria algunos quebrantos.

La de San Sebastián, la de Nuestra Señora de la Soledad y la Estrella y todas están tratables.

Hospitales:

Hay dos en esta villa, uno es de la caridad, que se hace curación general  a los enfermos y con el mandato que dejó Vuestra Ilustrísima que de su administración fuere incumbencia de los curas, que ha reformado de sus antiguos desbarates.

El otro es de San Andrés y es solo hospedaje de pasajeros pobres uno y otro cumplen sus fines muy al nivel de su posibilidad.

Conventos:

Los conventos de esta villa son cuatro, el uno el referido de religiosas agustinas, sujeto a V. Ilustrísima.

Otro es el de religiosas de San Francisco de Paula y su situación en el corazón del lugar.

El tercero es de religiosos de Nuestro Padre San Francisco, en lo último de esta villa, tiene la iglesia y casa primorosa.

El cuarto es de Descalzos de Nuestra Señora de la Merced, en el fin de la villa, fundador del, el duque de Medina Sidonia y es en todo igual al referido. Me he informado de la vida de estos religiosos y me aseguran muy conforme a su estado.



martes, 1 de abril de 2025

 

LAS HERMANDADES DEL AMOR Y LAS CIGARRERAS EN EL CONVENTO DE LOS TERCEROS. APUNTES HISTÓRICOS.

 JUAN PRIETO GORDILLO

Doctor en Historia del Arte

     La convivencia de más de una Hermandad en un mismo edificio religioso jamás estuvo exenta de pleitos de muy diversa índole. Durante buena parte de los siglos XVII y XVIII, uno de los medios a través de los que las Hermandades sufragaban los gastos anuales, en especial los ocasionados por los desfiles procesionales, era la petición efectuada durante buena parte del año por las citadas corporaciones en las puertas de los edificios donde residían, presidiendo la principal la Hermandad que con anterioridad se hubiese establecido o que presentase una mayor antigüedad respecto a sus reglas fundacionales. Este hecho de pedir, se mantiene actualmente durante los días en los que se exponen las Sagradas Imágenes Titulares ante los fieles.

     Durante buena parte de los citados siglos coincidieron en el templo conventual de Nuestra Señora de la Consolación de Religiosos Terceros del Señor San Francisco de Sevilla, las Hermandades de la Sagrada Entrada en Jerusalén, Santísimo Cristo del Amor, Nuestra Señora del Socorro y Santiago Apóstol, con la de la Sagrada Columna y Azotes de Nuestro Señor Jesucristo y Nuestra Señora de la Victoria. Será en 1690 cuando la Hermandad de la Columna adquiera en propiedad una capilla, ocupada por esta desde 1674 (1), en la iglesia de la Consolación, una vez finalizadas las correspondientes obras de restauración a la que se vio sometida (2). Por su parte, la Hermandad del Amor nunca tendría capilla en propiedad en el edificio, por lo que se vería obligada a renovar periódicamente el contrato de residencia efectuado con los Padres Terceros:

" El año pasado de 1704 se les dio a los hermanos del Amor y Socorro una capilla de 18 pies cuadrados para que pudieran tener al Santísimo Cristo, y que se le permitía por diez años pedir limosnas con la calidad que pasados estos años se debía celebrar nuevo contrato, pues quedó extinguido, hasta que por el año de 1715 se hizo uno nuevo con diversas condiciones en las que ninguna de estas venía recogida la mesa, ni pedir limosnas." (3).

     Cabe recordar que el primer contrato efectuado por ambas partes se remontaría al día 21 de mayo de 1615 en el que se firmaba una escritura, hallada por D. Celestino López Martínez, por la cual se confirmaba a la citada cofradía en el uso y aprovechamiento a censo perpetuo de su capilla (4):

" Estando ubicada en dicha iglesia entrando por la puerta a mano derecha donde ha estado y está dicha hermandad abrá doze años " (5), hecho que confirma la llegada de la Hermandad a la referida iglesia en 1603.

     Así pues, y por motivos reseñados al comienzo de la presente publicación, sobre la colocación de las insignias y una mesa petitoria en la puerta principal de la iglesia conventual, calle de Las Cabezas, ambas Hermandades iniciarían una pugna que duraría más de dos años, y que daría la razón finalmente a la fusionada cofradía de la Entrada y Amor de Nuestro Señor. En este caso, la resolución final del pleito sea quizás lo menos relevante en las pruebas emitidas para tal fin, cobrando mayor importancia la información histórica que de ellos se desprende.

     El dia 22 de marzo de 1715, Juan de Huertas Serrano, en nombre de la Hermandad y Cofradía de "La Entrada de Nuestro Señor Jesucristo en Jerusalén y Nuestra Señora del Socorro ", sita en el convento de Consolación, realizaba un escrito dirigido a los Padres Franciscanos, propietarios del referido convento, en el que se incluía una copia del contrato realizado en 1615 ya citado con anterioridad, solicitando " pedir limosnas con su Mesa e Insignias en solitario, solicita además que no se le perturbare ni ocupare dicho sitio la Hermandad y Cofradía de la Columna, tal y como tiene pedido, que es justicia por lo favorable que de los autos resulta " (6); pasados seis días, el 28 del mismo mes, sería Francisco Ascarza, en nombre de la Hermandad y Cofradía de " La Sagrada Columna y Azotes de Nuestro Señor Jesucristo y Nuestra Señora de la Victoria " quien efectuaría la misma petición, adjuntando también documentación que invalidaba la escritura anterior, al no haber pagado dicha Hermandad lo estipulado durante muchos años, ni tampoco haber cumplido con las obligaciones estipuladas que fueron: las fiestas al Señor Santiago, a Todos los Santos y a la Natividad de Nuestra Señora, como también no dar cirios para los Maitines de la Noche Buena, tal y como se recogían en el contrato, afirmando además: "  de no ser la Hermandad de la Entrada la que pactó lo referido, y que la Hermandad de Nuestra Señora del Socorro y Amor de Cristo se había extinguido " (7).

     Esta cuestión enfrentaría a ambas corporaciones durante algo mas de dos años (1713-1715), viéndose obligadas ambas a presentar nuevas alegaciones: la Hermandad de la Columna, unos escritos en los que solicitaba en todo momento la puerta principal del templo para pedir, basándose esencialmente en la referida inactividad mostrada por la Hermandad de la Sagrada Entrada durante años, y en la inexistencia de unas reglas que probasen la unión entre las Hermandades de la Sagrada Entrada y la del Amor de Jesucristo, pues si de todos era conocido la llegada de la primera de estas, a comienzos del siglo XVII a la iglesia conventual, no existía documentación actual que probase la fusión de ambas. Alegando también que la Hermandad del Socorro se extinguió y que " por muchos años no se supo de Hermano alguno, habiéndose depositado las Imágenes en la hermandad que llaman de la Entrada " (8). Dicha afirmación venía corroborada por la inexistencia desde 1649 y hasta 1671 de cualquier tipo de información referente a la Hermandad del Amor, tal y como queda demostrado curiosamente en el Libro de Elecciones correspondiente al siglo XVII interrumpido de pronto en 1646, dejando sesenta y dos folios en blanco, hasta el final de dicho libro (9). La Hermandad de la Columna llegaría más lejos aún, al afirmar que las reglas presentadas se habían redactado nuevamente. Afirmando además, que durante el año de 1674 radicaba esta Hermandad de la Columna en el referido convento, siendo la única corporación que desde hacía muchos años pedía en solitario en la puerta principal del templo, siendo renovadas sus reglas en 1676: "desde entonces ha mantenido en la misma posición de pedir por si sola las limosnas en la Puerta principal de la Iglesia " (10). También alegaría que en el nuevo contrato efectuado en 1715, entre los Padres terceros y el Amor, para ocupar la capilla, no venía recogida la "mesa, ni el hecho de pedir limosnas ".  

     La cuestión planteada por la Hermandad de la Columna sobre la nueva redacción de reglas fundacionales por parte de la Cofradía del Amor sería el inicio de las alegaciones presentadas por la mencionada corporación, rechazando esta teoría con la siguiente afirmación: " Y se dice mal, que la regla que ha exhibido mi Hermandad sean de nueva fundación de Cofradía, pues mencionándose ambas corporaciones nunca se hace referencia a nueva fundación y erección de Cofradía, pues se dispusieron nuevas reglas por hallarse perdidas las primeras y no saber los Hermanos donde se hallaban hasta que se descubrieron junto a otros papeles en los Archivos del convento, solicitando su devolución, hecho que se efectuó, justificando con la escritura presentada, la unión de las cofradías de Nuestra Señora del Socorro y Amor de Nuestro Señor Jesucristo y de la Entrada en Jerusalén desde el año de 1618, por ello no hay donde se le pueda negar a la citada de pedir en la puerta principal del templo "(11).

     El resto de alegaciones presentadas por la Hermandad del Amor continuaban afirmando que hacía mas de cien años que radicaban en dicho convento, con altar, retablo y pasos, así como con Regla aprobada, en virtud de la cual celebraba sus cabildos y hecho su " Estación de Disciplina " las tardes de los Miércoles Santos, y si en algunos años lo había dejado de hacer "  fue por los accidentes que se suelen ofrecer y por los cuales las demás cofradías han dejado de hacer sus Estaciones "; y que debido a la recogida de las primitivas reglas de la Sagrada Entrada por parte de los Padres Franciscanos, así como papeles pertenecientes a ambas corporaciones, en unos momentos algo delicados, tras ser recuperados estos, era incierto que las cofradías de la Sagrada Entrada y Amor de Cristo se hubiesen extinguido, pues aseguraban estar en pleno ejercicio de funciones cumpliendo las obligaciones, cuestión que lo aprueba al haberse hallado en el archivo del convento los mencionados papeles y regla de dicha Hermandad, " lo que no quiere decir que se hubiese extinguido la Cofradía, cuestión en la que se basa la de la Columna para pedir en la Puerta Principal " (12).

     En definitiva, los instrumentos presentados como prueba de antigüedad y posesión daban validez al contrato presentado al

estar confirmada la fusión de ambas Hermandades. Por lo tanto, resultaba que la Hermandad de la Columna no poseía el derecho exclusivo de pedir en la puerta principal del templo, pues habiéndose presentado la prueba de antigüedad del Amor, reflejada en las reglas de 1618, constaba que la de la Sagrada Columna llegó al convento en el mes de diciembre de 1674 (13) tal y como se recogía en la escritura efectuada ante el escribano Jacinto Medina, por la que la Hermandad podía disfrutar del uso de una capilla dentro de la iglesia, con el añadido verbal de que había de poner su mesa y pedir limosnas en la iglesia o en la zona donde se le designase; aunque esto no fue recogido en el contrato efectuado, sin embargo, usando de esta facultad escogería sitio para pedir limosnas en la otra puerta de la iglesia, sin tener derecho para mudar su mesa a la puerta principal.  

     La cita en la que se reseñaba el derecho de pedir por la Hermandad del Amor en la puerta principal de la iglesia se hallaba corroborada en las actas capitulares del año de 1603 en el folio 154, en las que consta los inicios que tuvo la cofradía del Amor y Socorro en dicho convento: " y la facultad de poner la mesa para pedir limosnas a la puerta de la iglesia por capítulo expreso tratado con el convento, recogido a la vuelta del folio 208 de las actas, donde además de la posesión tan antigua se hallaban con título " (14).

 

NOTAS.

1. CARRERO RODRIGUEZ, J.: " Anales de las Cofradías Sevillanas ".  Sevilla,1984. Pág.299 

2. Ídem. 

3. A.G.P.A.S. Secc. Justicia. Expediente de Los Terceros. Legajo.3.649. S/f.

4. MONSEÑOR AMIGO VALLEJO, C.; SANCHEZ HERRERO, J; MARTÍNEZ VELASCO, J; RODRIGUEZ BABIO, A; COLÓN PERALES, P: " El Cristo del Amor y su Archicofradía ". Sevilla, 1998. Pág.72

5. A.G.P.A.S. Secc. Justicia. Expediente de Los Terceros. Legajo.3.649.  S/f.

6. Ídem. 

7. Ídem. 

 8. Ídem.

 9. O.p. cit. " El Cristo del Amor y su Archicofradía ". Pág.75

10. A.G.P.A.S. Secc. Justicia. Expediente de Los Terceros. Legajo.3.649.  S/f.

11-12. IDEM.

13-14. IDEM.