jueves, 6 de agosto de 2020

EL ARTE EN LAS VITOLAS (II)

ARTE Y ARTISTAS EN VITOLAS DURANTE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XX. (Parte 2ª)

Continuando con la serie iniciada sobre representaciones pictóricas plasmadas durante la segunda mitad del siglo XX en Vitolas Álvaro, os presento dos obras realizas por el genial maestro pintor Francisco de Goya y Lucientes. La Sagrada Familia y El Picador.

Francisco de Goya y Lucientes nació el 30 de marzo de 1746 en Fuendetodos, un pueblecito de la provincia de Zaragoza. Se formó en el taller de José Luzán y posteriormente viajó a Roma, donde estudió el barroco italiano.

Para esta Sagrada Familia Goya representó a los tres miembros de la misma en el taller de carpintería de José, como se deduce por la presencia de las virutas de madera que hay en el suelo. El niño juega con un crucifijo, gesto que es premonitorio de su muerte. La idea de la virginidad de María está acentuada por la presencia del manto azul que domina la composición piramidal.

Igual que en el cuadro compañero, Tobías y el ángel, Goya ha realizado un estudio de la luz casi científico, por medio del cual los haces se distribuyen por toda la superficie del lienzo e iluminan la humilde estancia donde se encuentra la familia. Parten de un punto concentrado, en este caso madre e hijo, y se difuminan.

Manuela Mena ha sugerido que Goya se pudo inspirar en el último de sus hijos, Javier, nacido en 1784, para representar al Niño con gran ternura, así como el vínculo de éste con la madre. La escena, ciertamente de pronunciado carácter íntimo, va más allá de la mera representación religiosa fría y ortodoxa, infundiendo serenidad y acercamiento.

https://fundaciongoyaenaragon.es/obra/sagrada-familia/130

La construcción del mito romántico de Goya por los escritores franceses del siglo XIX, alimentado por los tópicos definidores del carácter nacional hispano –como la afición a las corridas de toros–, se encuentra en deuda con la Tauromaquia. Treinta y tres estampas de esta serie fueron puestas a la venta en octubre de 1816, anunciadas a través de las páginas del Diario de Madrid.

Tres son las fuentes que Goya pudo haber consultado para la creación de la Tauromaquia: la Carta histórica sobre el origen y progresos de las fiestas de los toros en España (1776), escrita por Nicolás Fernández de Moratín; la Colección de las principales suertes de una corrida de toros (1787-1790), dibujada y grabada en talla dulce por Antonio Carnicero, serie que tuvo bastante repercusión y fue copiada por distintos grabadores de Europa; y la Tauromaquia o arte de torear a caballo y a pie (1796), redactada por el aficionado taurino José de la Tixera probablemente al dictado de Pepe-Hillo, seudónimo del diestro José Delgado, muerto en la plaza de Madrid en 1801. 

La segunda edición de esta última obra vio la luz en 1804, acompañada de estampas sobre los distintos lances del toreo. Tan estrechos han sido los vínculos establecidos por la historiografía tradicional entre la obra de Moratín padre y la Tauromaquia de Goya –al menos en la parte dedicada a la presentación histórica de los enfrentamientos con toros en España– que se ha caído en el error, común también a la fortuna de los Caprichos, de considerar las imágenes como una mera ilustración gráfica del texto escrito. Por otra parte, un sector de la crítica sospecha, con fundamento, que el apartado histórico de la Tauromaquia fue sugerido a Goya por el erudito Ceán Bermúdez.

https://www.goyaenelprado.es/obras/lista/?tx_gbgonline_pi1%5Bgocollectionids%5D=23



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