martes, 14 de marzo de 2017

RESEÑA HISTÓRICA SOBRE LA CONSTRUCCIÓN DEL PUENTE NUEVO DE RONDA. AÑO 1735.

Hace años, durante la elaboración de mi tesis doctoral, tuve la ocasión de visitar el archivo del convento trianero de San Francisco de Paula, donde además de localizar cierta documentación para mi trabajo, hallé el documento que os muestro a continuación; no sé si estará publicado, de no ser así, puede convertirse en una documentación de primer orden para completar la historia de este hermoso puente.

Lo que más me llamó la atención, junto a los arquitectos que intervienen en la obra, fue la procedencia de la escritura, muy posiblemente traído de la ciudad de Ronda por algún miembro de la comunidad religiosa residente en la mencionada ciudad. Fueron Vicente de Acero, Arquitecto y Maestro Mayor de la Fábrica de Tabacos de la ciudad de Sevilla y los maestros Juan Camacho y Saavedra, y José García Landeule, los artífices que intervendrían en esta ocasión para la construcción de la obra a partir del día 17 de diciembre del año 1735, tras la firma del contrato de ejecución.

A continuación, os ofrezco la mencionada fuente documental:

OBRA DE JUAN CAMACHO QUE SE ANUNCIÓ   1735
“En la ciudad de Ronda en 17 de diciembre de 1735 años… aparecieron el padre fray Miguel de los Santos, presbítero de la orden de la Santísima Trinidad, convento de la ciudad de Málaga, y Don Vicente de Acero, Arquitecto y Maestro Mayor de la Fábrica de Tabacos de la ciudad de Sevilla... Se obligan el Maestro Juan Camacho y Saavedra y Don José García Landaleude a construir el Puente por el nuevo sitio…
Se ejecute la dicha obra con dos roscas de cantería labrada de que se ha de componer el arco el que hasta sea de medio punto; y que el piso del Puente ha de correr y caminar plano desde la calle de San Pedro y esquina de Santo Domingo hasta la de los Remedios.
Lo firmaron, padre fray Miguel de los Santos y Don Vicente de Acero, de cincuenta y uno más o menos”.
Archivo del Convento de San Francisco de Paula de Triana.  Nº. 19-20

De manera breve, ofrezco algunas pinceladas sobre el devenir del Puente Nuevo de Ronda durante el siglo XVIII.
Se tiene constancia, que, durante los primeros años del siglo XVIII, tal vez continuando un proyecto del siglo XVI o realizando otro nuevo, se remató la obra del puente en el arquitecto Francisco Gutiérrez quien por lucrarse en mayor porción llevó la obra con tan poca firmeza que fue denunciado y mandada deshacer. No quedan rastros de esta obra y la única noticia es la documental.
No sería en 1733, tal y como recoge cierta bibliografía, sino dos años más tarde en 1735, fue cuando se iniciaron las nuevas obras del puente siguiendo un proyecto, en esta ocasión, del maestro cordobés Juan Antonio Camacho y Saavedra, (maestro de prestigio al servicio del Duque de Medinaceli y con experiencia en la construcción de puentes), quien dirigió la obra colaborando con él José García.
Es en este instante cuando se debe incluir la fuente documental que aporto, en la que son citados: “Don Vicente de Acero, Arquitecto y Maestro Mayor de la Fábrica de Tabacos de la ciudad de Sevilla... Se obligan el Maestro Juan Camacho y Saavedra y Don José García Landaleude a construir el Puente por el nuevo sitio…”
Lamentablemente, la construcción se vendría abajo, según cuantas las crónicas, por el bajo presupuesto en que fueron tasadas o simplemente por el lucro personal. El puente se hundiría al acabarse se construir, cuando aún tenía las cerchas y maderas puestas. Tras la catástrofe, los maestros que hicieron el reconocimiento informaron que los cimientos se habían hecho con menos costo y faltaba fortificación. Pero se había construido totalmente, siendo su estructura diferente a la solución que se le dio más tarde ya que no cimentaba en el fondo del Tajo, sino que era más audaz, arrancando de las mismas peñas laterales, y no es de extrañar que llamase la atención pues la altura del arco de casi 100 varas y su anchura de 48 en donde menos.

Fue el alcalde mayor de Ronda, D. José Teodosio Delgado y Mentera, quién llevó la iniciativa para recuperar la obra en 1758. Tras la autorización del Consejo de Castilla en ese mismo año, fueron realizados nuevos proyectos; en esta ocasión, los trabajos se efectuaron siguiendo un diseño de Torcuato Gaspar Cayón, maestro que fue, junto a Vicente Acero, fallecido en 1738, de las catedrales de Cádiz y Guadix. ¿Utilizaría Cayón el diseño original presentado en 1735 por Acero y que no fue respetado en su día por los citados Juan Camacho y José García?



Puente Nuevo de Ronda Siglo XVIII.


Detalle del Puente Nuevo de Ronda Siglo XVIII.


lunes, 20 de febrero de 2017

¿SABÉIS DONDE SE ENCUENTRA ESTA TORRE?


                                                     

Los primeros datos ofrecidos sobre la torre-alminar que os presento, parte integrante del templo parroquial matriz de Santiago Apóstol, datan del año 1370, estando recogidos en una de las cláusulas ofrecidas por la orden militar de Santiago para repoblar la zona de Castilleja de la Cuesta tras la Reconquista. 

CLÁUSULA 20: Otrosí, mandémosles mas en condición que la Iglesia que se ha hecho en el dicho lugar do está la torre y todas estas cosas que en el dicho privilegio se contiene, prometemos por nos e nuestros sucesores que después de Nos serán en la Orden... E si alguno o algunos contra ello fueren o pasaren e quisieren ir o pasar en cualquier manera, haya la ira de Dios y del Apóstol Santiago y nuestro Señor el Rey e Nuestro”[1].

Tras diversos estudios realizados por expertos en arquitectura islámica, se puede afirmar que el recinto, desde el cuerpo de campanas hasta sus cimientos, datan del periodo almohade, guardando cierta similitud en la técnica constructiva con la que fue realizado el alminar de la catedral de Sevilla, la Giralda.

¿Sorprendente, verdad?



[1] A.H.N., Uclés, Caja 87, fol.37-45.


Interior de la Torre-Alminar de la parroquia matriz de Santiago de 
Castilleja de la Cuesta.Siglo XII.
Fotografía: Francisco Javier Tovar Florencio.

Interior de la Torre-Alminar de la parroquia matriz de Santiago de 
Castilleja de la Cuesta. Siglo XII. Fotografía: Francisco Javier Tovar Florencio.
Vista exterior del cuerpo de campanas de la Torre-Alminar.
Fotografía: Juan Prieto Gordillo

Parroquia matriz de Santiago de Castilleja de la Cuesta. Reformada en el último tercio del siglo XIX.
Fotografía: Juan Prieto Gordillo
Vista de la Plaza de Santiago desde uno de los Arcos del Siglo XVI.
Fotografía: Juan Prieto Gordillo

viernes, 10 de febrero de 2017

CASTILLEJA DE LA CUESTA Y LAS FIESTAS DE CARNAVAL EN EL SIGLO XVIII.



Los hechos tanto festivos como religiosos que se celebraban en la villa de Castilleja durante los siglos XVII y XVIII fueron todo un acontecimiento, no sólo para sus propios vecinos, sino para las cercanas poblaciones e incluso para la misma capital hispalense. Prueba de ello eran las fiestas de “carnestolendas” (carnavales) que se celebraban durante el mes de febrero en la localidad tal y como se recoge en la siguiente fuente documental.

El día 23 de febrero de 1759, aparecería publicado en unos bandos locales de Castilleja de la Cuesta “colgados de los sitios públicos acostumbrados de la Villa”, la suspensión de las celebraciones de los festejos que desde finales del siglo anterior se venían celebrando durante el carnaval “Carnestolendas”. Esta circunstancia se debió a la enfermedad del monarca Fernando VI, agravada tras la muerte de su esposa la reina Bárbara de Braganza en agosto de 1758, cuestión que finalmente le acarrearía su propio fallecimiento casi un año después, el día 10 de agosto del citado. El edicto a que nos referimos recogía la siguiente información:

       
        “EDICTO: Que todos los vecinos de esta Villa y hacendados en ella de cualquier estado y calidad que sean, porque en la presente, por la enfermedad de Nuestro Católico Rey y Señor don Fernando sexto, que Dios guarde, y a imitación de la capital de este Reinado para aliviar los acontecimientos y alborotos que se cometen en el  tiempo que falta de Carnaval mayormente en esta Villa por la cercanía a dicha capital, he mandado prohibir que en ella y su jurisdicción se hagan festejos públicos ni secretos de comedias ni bailes sacros, entremeses ni otras fiestas en donde concurran distintas gentes de que resultan las quimeras y desazones  que se han experimentado entre los vecinos y forasteros que vienen a esta Villa, y para que le consten a todos, y que usen unos y otros de la quietud necesaria, contraviniendo a lo mandado en este edicto desde luego si fuere plebeyo le aplicaren por seis años a las armas, y al que fuere noble daremos cuenta por mano del señor asistente a la superioridad para que le aplique la pena que le corresponda por haber faltado a lo mandado[1] .






[1] Este documento aparece recogido en mi obra:  HISTORIA SOCIAL DE CASTILLEJA DE LA CUESTA, Año 2010; y la Fuente documental se encuentra en el Archivo Municipal de Castilleja de la Cuesta, Legajo 4, Actas Capitulares de 1759, s/f.

martes, 7 de febrero de 2017

PINCELADAS  PARA HISTORIA DE LA HERMANDAD DEL DULCE NOMBRE DE SEVILLA.

No fueron fáciles las primeras décadas del siglo XVIII para la hermandad del Santísimo Cristo del Mayor Dolor y Dulcísimo Nombre de María, así como para el edificio religioso donde residía desde hacía años, la Casa de Niñas Huérfanas de dicha ciudad de Sevilla.
Ante la desidia de muchos de sus hermanos, y el estado ruinoso que presentaba el edificio, sería el señor D. Juan José del Castillo, quién se haría cargo de ambas cuestiones, la restauración del inmueble y el funcionamiento de la corporación religiosa ¿Quién fue el mencionado Juan José del Castillo?
Juan José del Castillo y de la Barrera fue “Alcalde de la Hermandad en el Estado Noble de Caballeros; hidalgo en las villas de Cumbres de San Bartolomé y Gines, contador por S. M. de la Artillería de esta ciudad y Flotas y Armadas de los Reinos de Indias; escribano del Ilustrísimo Cabildo y Regimiento de la ciudad de Sevilla”; fue nombrado Gobernador de Gines a finales del siglo XVII por el propietario de la misma el Excmo. Señor. D. Alexo Manrique de Guzmán Zúñiga y Pacheco, “del consejo supremo de Italia, mayordomo y gentil hombre de cámara de su majestad”. A partir de este instante ostentaría la representatividad de Señor de Gines, al tiempo que se le otorgaba el cargo de Administrador de la Justicia en “primera instancia”.
Como hermano que fue de la hermandad del Santísimo Cristo del Mayor Dolor y Dulcísimo Nombre de María desde finales del siglo XVII, y ante la indolencia de muchos de sus componentes, durante los últimos años de la década de l720, fue quién se encargó de organizar los cultos dedicados al Santísimo Sacramento, costeando de su caudal una misa todos los días de fiesta que se decía por los religiosos del convento del Santo Ángel, convirtiéndose en el encargado de custodiar diferentes prendas y alhajas de su culto y adorno[1].
Fue en el año 1730, al estarse hundiendo y amenazando ruina la iglesia de dicha Casa de Niñas Huérfanas, cuando por mediación del señor del Castillo fueron trasladadas las imágenes titulares de la hermandad a la iglesia de Santiago el Viejo, una vez conseguida  la licencia del señor Juez de la Iglesia, con todos los bienes que les pertenecían; entre los que se hallaban: dos cálices con sus patenas de plata y uno de metal sobredorado; dos vinajeras y un platito de plata; una túnica del Santísimo Cristo de tela de color ámbar, y veinte pesos en que se vendió el púlpito de hierro que estaba en el orfanato, todo lo cual pertenecía al Santísimo Cristo[2].
Curiosa es la reseña de la túnica del Santísimo Cristo de tela de color ámbar ¿Se trataría de una pieza textil perteneciente a la imagen titular de la hermandad de la Bofetá con la que ya por aquellos años se hubo fusionado; o bien un faldellín largo que se colocase al Santísimo Cristo del Mayor Dolor?
Gracias a la siguiente información se tiene constancia de que la fusión entre ambas corporaciones ya se había realizado a finales del siglo XVII, pues  en una carta de pago, por valor de 325 reales de vellón, fechada el día 23 de enero de 1698, Juan José del Castillo es citado como “representante  (prioste) y hermano de la hermandad del Santísimo Cristo de la Bofetada, residente en la capilla de las Niñas Huérfanas, frente a la parroquia de la Magdalena”; a través del escrito entregaba a los señores Luis Vázquez y a Manuel Fernández, oficiales de la hermandad y cofradía del Santísimo Cristo del Silencio, y Madre de Dios de la Amargura, sita en aquellos años en la parroquia de San Julián, dicha cantidad para “su ayuda”.

Juan José del Castillo y de la Barrera fallecía en Sevilla el día 18 de enero de 1732 siendo enterrado dos días después en la iglesia parroquial de Señor Santiago el Viejo de esta ciudad. Los costos de dicho entierro ascendieron a cincuenta y un reales de vellón[3].
Su cuerpo difunto fue amortajado con el hábito de Nuestro Padre Señor San Francisco, y sepultado el día veinte de enero en la dicha iglesia parroquial de Señor Santiago el Viejo de dicha ciudad de Sevilla, en la bóveda que dicho matrimonio construyó debajo del altar del Santísimo Cristo de las Tres Caídas de dicha Iglesia, propiedad igualmente de ambos, tal y como se recoge en una nueva cláusula de su testamento, …y la cantidad que fuese necesario para dorar y estofar el retablo del altar mayor del Santísimo Cristo de las Tres Caídas, de la iglesia de Santiago el Viejo de Sevilla, que era de la propiedad del matrimonio, siendo enterrados en su bóveda”. 

 Juan Prieto Gordillo

                   María Santísima del Dulce Nombre



Santísimo Cristo del Mayor Dolor















Nuestro Padre Jesús ante Anás.



                                 


[1] Testamento
[2] Testamento
[3] Testamento


lunes, 23 de enero de 2017

LA OBRA PICTÓRICA DE JUAN DE ROELAS EN LA PARROQUIA DE NUESTRA SEÑORA DE LA CONCEPCIÓN DE CASTILLEJA DE LA CUESTA (Sevilla)

(A todos los profesores que me impartieron docencia durante mis estudios en la Universidad de Sevilla)

Castilleja de la Cuesta es poseedora de un patrimonio artístico reducido, pero de gran valía, que se ha ido forjado durante siglos, siendo edificios emblemáticos, como las parroquias de Santiago y la de la Inmaculada Concepción las que mayor número de piezas posean. De diversa procedencia y estilos, arquitectura, esculturas, pinturas, cerámica y orfebrería dan personalidad propia a una histórica localidad cuyos habitantes no siempre estuvieron a la altura de las circunstancias, tal vez por mero desconocimiento, permitiendo en ciertas ocasiones la desaparición de sus bienes artísticos.

En el siglo XIX, a raíz de la desamortización de bienes eclesiásticos llevados a cabo entre 1836 y 1837, la orden franciscana de Castilleja de la Cuesta abandonaría su convento de Nuestra Señora de la O, dejando en este recinto prácticamente todos los objetos y enseres de uso religioso. En 1840, tras acordarse el derribo del citado convento, las parroquias de la localidad vieron aumentados su número de obras de arte. Entre estas piezas, la mayoría de un valor artístico incalculable, se hallaban aún, algunas de las pinturas, dieciocho en total, entre las que se encontraban las cuatro realizadas por el maestro pintor Juan de Roelas. Será fray Antonio García de la Reguera, guardián del edificio, que por aquellos años oficiaba como párroco en la Concepción, quién opte por trasladar a dicho templo las pinturas pertenecientes a la Orden.

En la actualidad son veintidós las pinturas que engalanan la parroquia de la Inmaculada Concepción, las mencionadas con anterioridad, más otras cuatro donadas por distintos vecinos de la Villa. Debemos aclarar, que la totalidad de los óleos procedentes de la O, fueron realizados durante el siglo XVII, por maestros barrocos de la escuela hispalense. El resto de los óleos, de menor importancia, fueron pintados en siglos posteriores. Las cuatro obras “de mano de Roela”, realizadas en el primer tercio del siglo XVII son: El Salvador del Mundo, Nuestra Señora de la Inmaculada, San Pedro Pontífice y Los Trece Apóstoles

En esta ocasión comentamos el óleo sobre lienzo titulado: SALVATOR MUNDI.
SALVATOR MUNDI. Juan de Roelas en la Parroquia de la Inmaculada Concepción.
Después de su estancia en Valladolid, Roelas viene a Sevilla en enero de 1603, como capellán de la colegiata de Olivares recibiendo un sueldo por este cargo sin interrupción hasta marzo de 1606. Su estancia se acredita de nuevo en Olivares en 1621, en el registro de misas de los capellanes, según escribe Céan Bermúdez en su biografía, que nos dice que en 1624 el pintor consigue el nombramiento de su canonjía, quizás por influencia del conde duque de Olivares, falleciendo en el mes de marzo del siguiente año siendo enterrado en la iglesia de la Colegiata.

La obra pictórica Salvator Mundi, se realizaría probablemente para la colegiata de Olivares sobre los años 1603 y 1606, siendo encargada por los religiosos de esta localidad al pintor y clérigo Juan de Roelas. Por las características que presenta esta obra es probable que se hiciera en la primera estancia del pintor en Olivares, más que en la segunda.

En esta obra se representa en un primer plano la figura de Jesucristo, como vencedor. Viste túnica color Jacinto y manto azul (este color debido probablemente a la oxidación del barniz parece verde). Se representa en actitud de bendecir a la griega, con la mano derecha, sosteniendo con la mano izquierda el globo terráqueo rematado por una cruz pequeña.

La iconografía de esta obra procede del mundo medieval donde aparece primero, en la escultura bizantina, para pasar después a Europa. Ya en el siglo XV comienzan a realizarse pinturas sobre tablas que presentan la figura de Cristo bendiciendo con una mano, mientras que la otra se apoya en una bola del mundo. Sobre esta bola o esfera figura una cruz pequeña, indicativa que la redención de Cristo salva a la humanidad, de la cual es Soberano.

Al fondo en el ángulo inferior izquierdo, y a menor escala, aparece la secuencia de Jesús camino del Calvario en una de las tres caídas; alrededor de Él aparece un gran gentío que salen de las murallas de Jerusalén, destacando entre ellos algunos sayones. En el ángulo derecho, se aprecia un paisaje en profundidad de tipo rocoso y de formas precisas, que podría representar el Gólgota.

Análisis morfológico-estilístico de la obra.
El pintor Juan de Roelas ha otorgado a la figura del Salvador un amable modelado físico. Lo ha configurado como un varón de treinta y tres años, momento en que culminó su vida, sus facciones son correctas y bellas, y están ejecutadas con un admirable dibujo, nítido y preciso, concordante con la plenitud creativa del artista.

La imagen de Cristo presenta una gran solemnidad por su voluminosidad destacando  las tonalidades rosáceas de la túnica que viste, perfectamente concorde con los matices del color azul-verdoso de su manto. La precisión con que está tratada su figura y su neta volumetría hace que destaque con claridad el fondo del paisaje de baja línea de tierra, transmitiendo al espectador la impronta de una imagen soberana, pero también con recogida y apacible intimidad espiritual.

La composición presenta una gran influencia de la escuela veneciana y recuerda el arte de Tintoretto, Veronés y Bassano. Además, se observa un gran dominio de la técnica de la pintura italiana del último tercio del siglo XVI con características claras de las escuelas de Bolonia, Parma y Roma. Es probable que Roelas se formara en su juventud en Italia, hecho que por ahora es solamente una hipótesis, aunque no es imprescindible que se hubiera formado en Venecia para la consecución de su estilo, ya que en el momento de su formación era muy abundante en Sevilla la pintura veneciana que se había importado a España. Y también pudo haber mantenido contacto con los pintores que trabajaron en el Escorial.

En esta pintura en concreto se observa una pasta de color poco espesa, con propensión a lograr tonos cálidos, que hacen vibrar fuertemente el espíritu de la composición. Hay en esta pintura una acertada síntesis de naturalismo y misticismo.

Roelas fue un artista que supo romper los fríos esquemas creativos del manierismo sevillano, e introdujo en la pintura vida, sentimiento y observación de la realidad por mediación de pinceladas sueltas y ligeras que algunos autores han denominado naturalismo. Esta obra ha sufrido algunas intervenciones, tanto en el soporte como en la capa pictórica, pero han sido muy puntuales, existiendo algunos rotos y repintes muy destacados que no están documentados en la época que se ejecutaron.

Respecto al marco que envuelve al lienzo, por su morfología es muy posible su ascendencia “de estilo florentino” siendo posterior a la época de ejecución del lienzo. Esta obra nunca ha estado expuesta en exposición.

Seguimiento histórico.
El abad mayor de Olivares el señor Juan Bautista Navarro en su última voluntad, realizada el 26 de diciembre de 1678, dona en una de sus cláusulas testamentarias ochenta y cuatro obras pictóricas a la orden de franciscanos descalzos residente en Castilleja de la Cuesta, para que con su posible venta pudiesen sufragar en parte los gastos de la construcción de la nueva iglesia conventual y el claustro que dicha comunidad estaba edificando en la villa del aljarafe, desde el año 1635.

El convento de San Francisco de Religiosos Descalzos, estuvo ubicado durante doscientos cinco años en la actual calle Convento de la villa de Castilleja de la Cuesta, en el terreno que hoy ocupa el Ayuntamiento, y el palacete propiedad de Antonio Flores. Sus límites estuvieron comprendidos entre la mencionada calle, hacia la que miraba su fachada principal, y la calle Real hacia la que daban sus muros traseros, donde tan solo se conserva una pequeña puerta dieciochesca. 

Entre los bienes artísticos que formaron parte del convento de Nuestra Señora de la O, se hallaban cuatro pinturas, que según documentación de la época fueron realizadas por el maestro pintor Juan de Roelas. Estas obras, incluidas en un total ochenta y tres, fueron donadas por el abad mayor de Olivares Juan Bautista Navarro, con la idea de ser vendidas, “exceptuando algunas de ellas”, para sufragar en parte la construcción de la nueva iglesia conventual y del nuevo claustro que dicha comunidad franciscana venían construyendo desde hacía más de veinte años. En su conjunto fueron realizadas a finales del siglo XVI y el primer tercio del siglo XVII[1].

A finales de 1678, durante una visita efectuada por el señor abad Navarro a la congregación franciscana de Castilleja de la Cuesta, sufriría una enfermedad que le mantuvo durante varios días recluido en dichas dependencias, realizando por aquel entonces su testamento el día 26 de diciembre del citado año. Lamentablemente moriría tan solo un día después de haber redactado dicha carta. Es en dicha escritura, en una de sus cláusulas, donde quedan recogidas la relación de obras donadas para el fin anteriormente citado y que fueron las siguientes[2]:

        “Ytem. Mando se entregue al Convento de Nuestra Señora de la O de Religiosos Descalzos de Señor San Francisco de la Villa de Castilleja de la Cuesta, un Cuadro Grande de Nuestra Señora vestida de Gitana con el Niño Jesús en los brazos, el Señor San José, y un Ángel con moldura doradas y letras alrededor, es pintura muy antigua, y encargo al convento, que acabada la Iglesia nueva coloque esta Imagen en algunos de los altares particulares donde pueda ser venerado por los fieles. Asimismo mando al dicho convento quince cuadros de cuerpo entero, el Salvador, de Nuestra Señora, Trece Apóstoles, y un Señor San Pedro Pontífice, que son de mano del maestro Roelas, para adornar con ellos el cuerpo de la Iglesia nueva y el Claustro del convento como mejor les pareciera, o para venderlos y aprovecharse de su valor para ayuda de la obra del citado convento, y para el mismo efecto, es mi voluntad se le entregue otro cuadro del propio tamaño del Ángel de la Guarda con nueve países, con cornisas grandes que están inventariadas. Ytm. Mando al convento otros siete cuadros de medio cuerpo de los hijos de Jacob sin molduras. Y, asimismo, otros nueve cuadros con molduras negras de diversos y extraordinarios animales. Y también, otros cuarenta y un cuadros de medio cuerpo sin molduras de pontífices hasta Alejandro VII, para que dichos cuadros, sin el de Nuestra Señora vestida de Gitana se pueda valer dicho convento para ayuda de la Iglesia nueva”.


Desaparecida en su integridad la estructura arquitectónica del convento franciscano, ocasionada en parte por la desamortización de Mendizábal, no sucedió lo mismo en relación a sus bienes muebles, pues con anterioridad al trágico suceso, la mayoría de estos, entre los que se incluían las mencionadas pinturas, pasaron a formar parte de de los templos parroquiales de Santiago y de la Concepción de Castilleja de la Cuesta. De hecho, el día 3 de abril de 1840, fueron trasladadas por el guardián y definidor del exclaustrado convento, fray Antonio García de la Reguera, las obras pictóricas a la parroquia concepcionista, mientras que la mayor parte de las escultóricas fueron depositadas en Santiago.



                     SALVATOR MUNDI. Obra del pintor Juan de Roelas. Hacia 1604. 
                 Parroquia de Nuestra Señora de la Concepción. Castilleja de la Cuesta.



                                          Detalle del zona inferior del lienzo. 



                                              Detalle de la zona inferior del lienzo.




Vitola que imita materia pétrea plasmada en la base de la Obra: SALVATOR MUNDI. Juan de Roelas. Parroquia de Nuestra Señora de la Concepción. Castilleja de la Cuesta.(1603-1605)





   Vitola que imita materia pétrea plasmada en la base de la Obra: SANTA MILBURGA. Juan de Roelas.Real iglesia de San Miguel y San Julián. Valladolid. (1602)




[1] A.H.P.S., Protocolos de Castilleja de la Cuesta, Legajo 3.249 P-B (1671-1679), S/f.
[2] PRIETO GORDILLO, Juan: “Documentadas nuevas obras de Juan de Roelas”, Boletín del I.A.P.H, Número 39, Junio de 2000, pp. 96-100.

lunes, 2 de enero de 2017

PRIEGO DE CÓRDOBA, JOYA BARROCA DE ANDALUCÍA


Estas navidades hemos pasado unos días en las bonitas localidades cordobesas de Priego de Córdoba y Lucena, auténticas joyas del patrimonio artístico andaluz. En sendas localidades se comparten estilos tan diversos como el musulmán, el renacentista, el barroco, el neoclásico y el contemporáneo. Seguidamente os muestro algunas de las fotografías que hemos realizado durante esta visita a la hermosa ciudad de Priego.


Fuente de Nuestra Señora de la Salud. Siglo XVI. Estilo Manierista


                                                        Fuente del Rey. Siglos XVI- XVIII









 Vista nocturna de la Fuente del Rey. Priego de Córdoba.


 Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción. Siglos XVI-XVIII. Priego de Córdoba.


Acceso al Sagrario de la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción. Priego de Córdoba.


 Capilla del Sagrario de la parroquia de la Asunción. Priego de Córdoba. Siglo XVIII













Sacrificio de Isaac. Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción. Priego de Córdoba.


San Andrés. Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción. Priego de Córdoba.

Iglesia del convento de San Francisco. Priego de Córdoba. Siglo XVI.Reformada en el siglo XVIII



Nuestro Padre Jesús Nazareno. Siglo XVI.
Pontificia y Real Cofradía y Hermandad Sacramental de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Maria Stma. de los Dolores Nazarena y San Juan Evangelista


Imagen de María Santísima de la Esperanza. Siglo XVII.
Pontificia y Real Archicofradía Sacramental de la Santa Vera Cruz, Nuestro Padre Jesús en la Columna y María Stma. De la Esperanza

Parroquia de San Pedro. Priego de Córdoba. Siglos XVII-.XVIII


Sagrario de la parroquia de San Pedro. Priego de Córdoba. Siglo XVIII



          Sagrario de la parroquia de San Pedro. Priego de Córdoba. Siglo XVIII


                                     Inmaculada Concepción. Siglo XVIII.




Santo Entierro de Cristo. Talla del siglo XVI. Hermandad del Santo Entierro de Cristo y María Santísima de la  Soledad  de Priego de Córdoba.


Estandarte de la coronación de Nuestra Señora de la Soledad. Priego de Córdoba. 

Imagen de Nuestra Señora de la Soledad. Siglo XVI.Hermandad del Santo Entierro de Cristo y María Santísima de la  Soledad de Priego de Córdoba.

Parroquia de Nuestra Señora de la Aurora. Priego de Córdoba. Siglos XV-XVIII.

Portada principal



Detalles de la cubierta central de la Aurora.







Retablo mayor. Siglo XVIII.

Detalle de querubín.

Carnicerías Reales. Priego de Córdoba. Siglo XVI. Estilo Manierista 


Murallas del castillo de Priego de Córdoba. Siglos XIII-XIV.


Barrio de la Villa y balcón del Adarve.








Paseo de Colombia. Parque público de Priego de Córdoba.
Zeus y Ganímedes.

El Sitio de Zaragoza.